Entrevista a Miguel Cordano Rodríguez, Director Internacional de ODM, Presidente del Colegio de Valuadores del Perú y CEO del Cuerpo Técnico de Tasaciones del Perú (CTTP).
Daniel Mejía Lozano: Ingeniero Cordano, tras la destitución de la presidenta Dina Boluarte, muchos observadores europeos hablan de una nueva crisis institucional. ¿Cómo describiría usted el momento político actual del Perú?
Miguel Cordano Rodríguez: No se trata de una ruptura, sino de un reajuste institucional dentro del marco democrático. El Congreso de la República actuó conforme a la Constitución, utilizando el mecanismo de la vacancia con mayoría calificada y procedimiento formal. Fue una decisión política, sí, pero canalizada legalmente. En el Perú las crisis no destruyen el sistema, lo corrigen desde dentro; eso demuestra la resiliencia institucional del país.
Daniel Mejia Lozano: ¿Significa esto que el país ha recuperado estabilidad?
Miguel Cordano: Diría que ha recuperado previsibilidad. El nuevo gobierno de José Jerí ha logrado una mejor coordinación con el Congreso, reduciendo la incertidumbre política. Ambos poderes trabajan para aprobar el Presupuesto 2026 en noviembre, un paso decisivo para la gobernabilidad. El Ejecutivo se concentra en la gestión técnica de los sectores críticos —salud, transporte, energía y ambiente— con criterios de eficiencia y control.
Daniel Mejia Lozano: Desde Europa se observa la economía peruana con interés. ¿Se mantiene la estabilidad macroeconómica?
Miguel Cordano: Totalmente. La inflación anual se mantiene por debajo del 3 %, la deuda pública alrededor del 30 % del PBI, y el tipo de cambio estable en torno a S/ 3.50 por dólar. El Banco Central de Reserva, liderado por Julio Velarde, sigue siendo un referente de credibilidad. Esa disciplina fiscal y monetaria es la ancla que preserva la confianza en los mercados internacionales.
Daniel Mejia Lozano: Sin embargo, persiste una fragmentación política muy marcada. ¿No es eso un riesgo?
Miguel Cordano: Es un desafío, pero no una amenaza. Tenemos más de 43 partidos inscritos y solo dos superarían la valla del 5 %. Aun así, las instituciones técnicas —como el Banco Central, la Contraloría y el sistema judicial— mantienen el funcionamiento del Estado. El calendario electoral hacia 2026 sigue firme, con observación internacional garantizada. En síntesis, la democracia peruana se recompone, no se desintegra.

Daniel Mejia Lozano: Algunos analistas, como Steven Levitsky, califican lo ocurrido de “golpe congresal”. ¿Qué responde usted a esa lectura?
Miguel Cordano: Es importante distinguir entre vacancia y ruptura. El Congreso aplicó el artículo 113 de la Carta Magna; no hubo disolución del Estado ni suspensión de libertades. Como en los casos de Paniagua (2000) o Sagasti (2020), estamos ante una transición democrática y temporal. Toda vacancia genera debate, pero no toda vacancia equivale a un golpe. En este caso, las reglas se aplicaron y la institucionalidad se preservó.
Daniel Mejia Lozano: ¿Cuál es la percepción internacional del país después de este proceso?
Miguel Cordano: Positiva. El riesgo país sigue entre los más bajos de Sudamérica y los compromisos de cooperación con la Unión Europea avanzan en líneas estratégicas: infraestructura verde, gestión territorial y transición energética, en coherencia con el Pacto Verde Europeo. El Perú no ha retrocedido; aprende a estabilizarse dentro de sus propias reglas.

Daniel Mejia Lozano: ¿Cuál sería su mensaje final a los socios europeos e inversionistas?
Miguel Cordano: Que vean al Perú con serenidad y perspectiva. La democracia no se mide por la ausencia de crisis, sino por la capacidad de procesarlas sin destruir las instituciones. El país está en un proceso de maduración política, no de colapso. El reto no es salvar a alguien, sino salvar el proyecto nacional.

