La importancia energética del Perú no se basa únicamente en producir grandes volúmenes de petróleo o gas para exportar, sino en su rol estratégico dentro de la transición energética global. Perú tiene una de las mejores radiaciones solares del mundo, especialmente en el sur, podría convertirse en un exportador de energía solar o de hidrógeno verde.

Daniel Mejía (DM): Ingeniero Cordano, usted sostiene que el sur del Perú está entrando a una etapa decisiva. ¿Qué ha cambiado?
Miguel Cordano (MC): Ha cambiado la escala. Perú ya no discute únicamente infraestructura o exportación de minerales. Estamos hablando de un ecosistema integrado donde puertos de aguas profundas, hidrógeno verde, minería crítica y ciudades planificadas comienzan a alinearse. Esa convergencia ocurre en Arequipa, y allí surge el concepto del corredor energético–logístico del sur. Para Europa, que enfrenta costos elevados y limitaciones territoriales para producir hidrógeno verde, este corredor puede convertirse en un socio estratégico.
DM: ¿El proyecto portuario de Corio es realmente distinto a Chancay?
MC: Totalmente. Chancay es un hub comercial orientado a la ruta directa con Shanghái. Su lógica es logística global, especialmente para el eje China–Sudamérica.
Corio, en cambio, es un puerto con vocación industrial y energética. Es el punto natural para exportar hidrógeno verde, amoníaco, combustibles sintéticos y minerales críticos. Mientras Chancay mueve mercancías, Corio puede mover energía limpia. Esa diferencia es fundamental para Europa.
DM: Usted ha señalado cuatro megaproyectos clave en Arequipa. ¿Por qué deben analizarse como un sistema?
MC: Porque solo funcionan si se integran. Son:
- El megapuerto de Corio, puerta de salida para energías limpias.
- Majes Siguas II, que no es solo riego: es una futura ciudad de más de 300 mil habitantes.
- Pampa de Cápac, un parque industrial minero para cobre y oro.
- La Joya, con su proyecto de hidrógeno verde y más de tres millones de paneles solares.
Esto no es una suma de obras; es la oportunidad de construir un territorio inteligente, con logística, industria y energía articuladas. Una visión fragmentada podría hacer fracasar el conjunto.
DM: Desde Europa se observa con interés el hidrógeno verde, pero también se cuestiona su viabilidad. ¿Cuál es la realidad técnica en La Joya?

MC: El proyecto es técnicamente viable, pero exige condiciones muy precisas. Estamos hablando de invertir alrededor de USD 800 millones para producir unos 180 MW de hidrógeno verde. Los retos son tres:
Agua: grandes volúmenes para los electrolizadores.
Tecnología: se requiere electrólisis de última generación.
Puertos: sin un terminal especializado, la exportación es inviable.
Europa debería entender que su principal obstáculo para producir hidrógeno a escala es el territorio. Perú, en cambio, tiene radiación solar extraordinaria, espacio físico y litoral. Lo que necesita es rigor técnico, gobernanza y conexión internacional.
DM: ¿Dónde encaja el Colegio de Valuadores del Perú en esta ecuación?
MC: En la parte más delicada: la evaluación técnica y la medición del riesgo.
Los megaproyectos requieren estándares internacionales, y nosotros trabajamos con IVS 2025, UPAV, y metodologías aceptadas globalmente.
Europa necesita certeza. Los inversionistas no pueden operar con supuestos débiles o con estudios parciales. Nuestro trabajo es asegurar que las cifras, los costos, los riesgos y los escenarios territoriales estén correctamente evaluados. Sin esa capa técnica, ningún fondo europeo se comprometerá.
DM: Usted sugiere que Europa debe mirar más allá del mapa tradicional del Pacífico. ¿A qué se refiere?
MC: Europa suele observar la costa del Pacífico pensando en comercio con Asia. Pero ahora debe mirarla como una futura región exportadora de energía limpia.
La costa central —Callao y Chancay— se orienta al eje transpacífico. Pero en el sur aparece Corio, con la posibilidad de convertirse en un nodo energético capaz de abastecer a Europa en amoníaco verde e hidrógeno.
En un contexto donde el norte de África y el Medio Oriente tienen limitaciones o riesgos geopolíticos, el sur del Perú surge como una alternativa estratégica: estable, con recursos, con radiación solar competitiva, y con capacidad portuaria en diseño.
Europa debe estar allí desde el inicio, no al final.

DM: ¿Qué papel juega Estados Unidos en este escenario, considerando que ya ha mostrado interés en Corio?
MC: Estados Unidos está observando con mucha atención. Delegaciones ya han visitado el Gobierno Regional de Arequipa. Su enfoque, sin embargo, no es energético como el europeo; es geopolítico.
Para Europa, esta competencia debería ser una señal de alerta positiva:
si EE. UU. avanza antes, consolidará influencia en un territorio que podría ser clave para la transición energética global.
DM: Hablemos del Foro Euroamericano OH2 en Oviedo. ¿Por qué es tan importante para Perú?
MC: Porque reúne exactamente lo que el Perú necesita: tecnólogos del hidrógeno, aseguradoras, fondos de infraestructura, ingenierías, y operadores portuarios.
Y todo en un espacio de debate técnico, sin intermediarios. En conversación reciente con Eusebio Fernández, coordinador general del Foro, fue claro: “Los proyectos que quieran avanzar con seguridad deben estar aquí”.
El Foro ofrece algo que el Perú no tiene internamente:
mecanismos de aseguramiento, colateralización y evaluación de riesgo tecnológico.
DM: ¿Es entonces indispensable que Arequipa participe?
MC: Sí. Y Fernández fue muy concreto: la delegación peruana debería llegar el 13 de enero, antes del inicio formal, para participar en la cena privada donde estarán los principales inversionistas.
Del 14 al 16 de enero se desarrollarán las sesiones técnicas y las reuniones privadas.
Se les puede asignar una sala para presentar el proyecto del sur del Perú ante fondos que gestionan más de 4.000 millones de euros en proyectos energéticos. Para un territorio que busca posicionarse, perder esa oportunidad sería un error estratégico.
DM: ¿Qué debería entender el lector europeo sobre la costa sur del Perú?
MC: Que no está viendo un proyecto aislado ni un puerto más. Está viendo el nacimiento de un corredor capaz de integrar:
puertos profundos, energías renovables, minería crítica, ciudades nuevas, y cadenas logísticas de exportación.
Europa necesita nuevos socios energéticos.
El Perú necesita socios tecnológicos y financieros.
Corio y La Joya pueden convertirse en el punto de encuentro.
DM: Finalmente, ¿el sur del Perú es una apuesta estratégica o un experimento?
MC: Es una apuesta estratégica, pero solo si se gobierna bien y se evalúa con rigor técnico.
Si Europa busca diversificar sus fuentes de hidrógeno verde, el sur del Perú no debe ser una nota al margen. Debe ser parte de su brújula energética.
Y si el Perú quiere acelerar su transición y no repetir los errores del pasado, debe integrarse al debate global.
El Foro OH2 es la puerta. Arequipa, el territorio. Y los estándares técnicos, la garantía. El momento es ahora.


